Fideuà de andar por casa

Desde que me diagnosticaron celiaquía no había vuelto a comer fideuà. Tuvimos un amago de ir a 5 sentits cuando nos enteramos de que tenían fideuà sin gluten, pero al final se nos complicó la cosa y no pudimos ir. En realidad, yo nunca la había preparado ni siquiera con gluten: las veces que la había comido había sido en restaurantes o en casas ajenas. Además, no encontraba un fideo que me gustara para ello (a pesar de que muchos me recomendaran usar espaguetis normales y cortarlos). Hasta que llegó a mí la noticia a través de Foody de que Farabella tenía fideo para fideuà!

Por fin había llegado el momento, pero de repente nos dimos cuenta de algo que pasa en casi toda casa no valenciana: no teníamos paella. Encima, todas las cocinas que estaban a mi alcance eran de vitrocerámica o inducción, así que todo apuntaba al desastre. Pero en fin, las ganas de fideuà pudieron conmigo, así que me preocupé por que, al menos, tuviera la receta bien. Y recurrí a mis amigas de la carrera, a ver si alguno de sus padres, tíos o abuelos me podía instruir en el fino y delicado arte de la auténtica fideuà. Finalmente Raquel me mandó la receta que usa su mami, que es de un libro muy viejito. Como sabemos, para estas cosas, las recetas de siempre son las mejores, así que quedó adjudicada.

Por respeto a quienes hacen la auténtica fideuà en una paella y con fuego (y si es a la leña, mejor), he decidido llamarla “fideuá de andar por casa”. Huelga decir que si pueden usar esta receta para hacerla como corresponde, cuentan no sólo con mi bendición, sino además con mi admiración. Mientras tanto, yo me conformo con esta versión doméstica, que queda muy rica.

Un dato importante: la altura de la fideuà, como la de la paella, nunca debe superar los dos dedos, así que elijan bien el tamaño de la sartén o la paella. Yo usé la sartén más grande que había en casa, que rondará los 30 centímetros.

Por cierto!! Termino de lanzar el reestreno en Instagram… Sí, era lo que faltaba ya, qué se le va a hacer!!! Pueden seguirme en este enlace :)

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Panadería José María García

Siempre que hablo en mi blog de productos comprados, empiezo diciendo lo mismo: yo soy más de cocinar en casa que de comprar hecho. Sin embargo, me gusta probar los productos elaborados que ofrece el mercado para saber qué tal están y para tenerlos en cuenta si en algún momento dado necesito comprar. Y, sin duda, hay productos de José María García que desde hace tiempo están en mi lista de “productos a tiro fijo”. Muchos ya los conocerán: son una panadería familiar artesana que tiene ya más de 30 años de experiencia. La verdad, cuando me encuentro con gente que lleva tanto tiempo en el mundo sin gluten me quedo absolutamente maravillada, que ahora a todo el mundo más o menos le suena el tema de la celiaquía, pero hace tantos años era muy diferente…

Desde hace años, son colaboradores de ACECOVA y día a día trabajan para normalizar la vida del celíaco. Se pueden hacer pedidos por Internet y en 24 horas se tiene en casa. Además, numerosos establecimientos por toda España distribuyen sus productos, por si a alguien le resulta más cómodo ir a alguno de estos puntos. Por cierto, el más reciente se llama Pan&Chocolate y está, maravillas de la vida, ¡en Oviedo!Productos JMG

Cuando el año pasado se organizó el concurso de cocina para el día del celíaco que se celebró en Biar, no dudé en presentarme, y más sabiendo que el premio era un lote de productos de JMG. Recordarán, claro, mi cara de felicidad con semejante premio: barras de pan varias, hojaldres, croissants, brownies (que, por cierto, no llegué a probar porque alguien se los comió todos… ejem!), y hasta una botella de cava que, dicho sea de paso, fue a lo que menos atención le prestamos… Y, la verdad, no me pudo venir mejor. Como decía al principio, me gusta tener fichados los productos manufacturados que ofrece el mercado (y si son artesanos, muchísimo mejor) para épocas de emergencia. Precisamente por aquella época yo estaba sin nada de tiempo para cocinar: entre el trabajo y el proyecto final de carrera, no tenía apenas tiempo de respirar. Así que semejante cesta me cayó como agua de mayo, y creo que nunca les he agradecido lo suficiente. Sigue leyendo

A una fiesta con tupper

En general, tengo la suerte de que cuando me invitan a una cena o a una fiesta, la persona que me invita está al tanto de que soy celíaca y de lo que ello supone. Cuando se acerca el evento, el anfitrión en cuestión sabe que me tiene a su entera disposición para resolverle las dudas que le surjan y así todos estamos contentos. Recuerdo cuando fui al cumple de mis gemelas favoritas, que una de ellas me recibió con una sonrisa de oreja a oreja diciéndome “¡¡¡¡¡¡¡Nany, te he separado aceitunas para que no se contaminen!!!!!” Ese tipo de consideraciones son las que nos hacen felices, ¿verdad? Sin embargo, estas situaciones lamentablemente no siempre son posibles. Si la persona que me invita no pone de su parte ninguna voluntad, cuando hay alternativas perfectamente válidas para todos, he llegado a no ir al evento. He de decir que soy muy comprensiva y que no hago más que poner facilidades (y de uno de esos ejemplos trata esta entrada), pero si se da que a la otra persona no le da la gana, lo siento, pero a mí tampoco.

A mi amiga Berta se le juntaron varias cosas que celebrar: el final de la carrera, el cumple y su partida a Londres llena de ilusiones y proyectos. Decidimos celebrarlo con una cena para estrenarnos en el Tommy Mel’s, pero lo que en realidad le esperaba era una enorme fiesta sorpresa organizada por su madre. A dicha fiesta iban a acudir bastantes amigos de Berta y de la familia, y su mami iba a encargar varias cosas de picoteo para la cena y una tarta. La verdad: teniendo en cuenta la cantidad de cosas que tenía que organizar la mujer en tan pocos días (todo sin que se enterara la homenajeada, claro), que yo no la conocía y que, encima, ella no tenía ni idea de celiaquía, creo que pedirle que encargara cosas sin gluten o, peor, las preparara, era un quebradero de cabeza demasiado grande. Así que decidí que no me iba a perder semejante fiesta, me arremangué y me puse manos a la obra. Teniendo en cuenta que también quería preparar una tarta (claro, no me iba a quedar yo sin comer nada de tarta…) y que estaba trabajando duramente en mi proyecto final de carrera, tenía que abreviar e ir al grano. Lo que les presento aquí fue el gran plan de acción que llevé a cabo para poder comer y disfrutar como todos. He de decir que me sobró la mitad de la comida, aunque me vino muy bien para el resopón de vuelta a casa jijiji. Sigue leyendo

Russafa sin gluten

Venta onlineHacía mucho tiempo que tenía ganas de escribir esta entrada. Muchos conocerán a Fernando Marchuet por su actividad las redes sociales. No sé cómo, pero solemos alternarnos la paciencia: cuando a mí se me termina, él me ofrece sus palabras de ánimo y comprensión, y cuando a él se le termina, se las ofrezco yo. Por eso me hizo especial ilusión visitar Russafa sin gluten cuando estuve en Valencia hace unas semanas, donde tanto él como Miguel me recibieron como quien te abre de par en par las puertas de su casa. La Herboristería Russafa se encuentra en el principio del barrio de Ruzafa, a escasos 10 minutos de la Estación Norte de la ciudad. Tanto si se está de paso, como si se vive allí, la visita es obligatoria. Allí encontrarán una amplísima selección de productos de Beiker y Schär a unos precios muchísimo mejores que los que se encuentran en tantos otros lugares. Por si fuera poco, también cuentan con una tienda online en la que te ofrecen un 20% de descuento. También se puede hacer el pedido por Internet y recogerlo en tienda, si no tenemos mucho tiempo para estar ahí.

Son socios colaboradores de ACECOVA, y realizan presentaciones de sus productos en los que se pueden degustar y llevarse una muestra a casa. Recientemente las han hecho en Bilbao, Castellón y Valencia, aunque recuerdo que en el día nacional del celíaco del año pasado en Valencia nos dieron también una bolsita con productos de Beiker y Schär gracias a ellos. Fernando me comentó que tienen planeado hacer otras cuantas este año, así que prepárense todos :) Además, de todas sus ventas por Internet, donan un 3% a las asociaciones de las provincias desde las que se hacen esos pedidos. Creo que es una muestra de apoyo importantísima entre asociaciones y particulares, ojalá hubiera siempre tan buena relación.Russafa Sin gluten3

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Valencia sin gluten

Parece mentira que haya vivido durante dos años como celíaca en Valencia y jamás le haya dedicado una entrada en mi blog. En la Comunidad Valenciana tenemos la suerte de contar con una asociación que se mueve mucho y muy bien, así que la oferta gastronómica a la hora de salir a cenar por ahí es espectacular, tanto en calidad como en variedad de comidas y precios. Desde aquí, quiero agradecer a todo el equipo de nutrición su gran labor a la hora de formar y controlar establecimientos. Y también me gustaría animar a todo el mundo a hablar con los dueños de los restaurantes que ponen toda la buena voluntad para ofrecernos algo sin gluten. Así es como empezó la historia del Mey Chen: es el primer restaurante chino apto para celíacos de la Comunidad Valenciana. En el restaurante, Isabel tenía en cuenta a los celíacos y les indicaba qué podían comer y qué no. Unos cuantos les comentamos que podrían ponerse en contacto con la asociación, para poder llevar a cabo la formación para que pudiéramos comer con seguridad, y de igual forma pusimos en contacto a Ramón (el que se encarga de estos temas en ACECOVA) con el restaurante para que les ofreciera sus servicios. Esta bonita historia tuvo un final feliz: un restaurante chino con carta específica para celíacos y con todo el personal al tanto en cada momento de si se está cocinando y sirviendo un plato para celíacos. En resumen: que cuando alguien vea posibilidad de menú o cerveza sin gluten en algún establecimiento, que avise a su asociación para que se pongan manos a la obra.

Entre el 5 y el 20 de marzo estuve en Valencia. Fui porque Carlos inauguraba su exposición en pleno centro de la ciudad, justo al lado de la Plaza de la Reina (que, si no la han visto, les recomiendo que se pasen por allí, ha quedado muy bonita), y aproveché para quedarme en Fallas. Con toda la vida en la calle que se hace en esas fechas, fue una oportunidad genial para repasar algunos de los lugares que ya conocía, y probar los nuevos que se incorporaron al listado de establecimientos aptos para celíacos al poco tiempo de irme de Valencia a finales del año pasado. Espero que esta información les sea de utilidad si visitan esta ciudad. Por cierto, pondré la ubicación en Google Maps de cada establecimiento para que sepan encontrarlos bien. Sigue leyendo