IVA del pan y las harinas sin gluten

A finales de julio, con la noticia de la subida del IVA reducido del 8 al 10% y del general del 18 al 21%, la lucha contra la diferencia del IVA imponible entre el pan con gluten y el pan sin gluten se hizo más urgente. Para los que no lo sepan, el pan común y las harinas panificables con gluten se consideran artículos de primera necesidad, y por ello están gravados con un IVA superreducido del 4%. Sin embargo, hasta hace poco, se consideraba que el pan sin gluten era un alimento dietético y se gravaba con un IVA reducido del 8% (y posteriormente, con la subida, del 10%).

Cuando se constituyó la Plataforma por una Ley Celíaca en España y se presentó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en el Congreso, una de las cosas que se solicitaba era la igualación del IVA aplicable a los productos sin gluten con respecto a sus equivalentes con gluten. Esta es, sin duda alguna, una reclamación absolutamente lógica y legítima, puesto que su única finalidad es garantizar un tratamiento de igualdad (al menos en cuanto a impuestos se refiere) hacia todos los consumidores. Pues bien, este fue precisamente uno de los motivos por los que fue inadmitida esta ILP, ya que según los juristas del Congreso, es algo que no se puede abordar desde una ILP.

Llegados a este punto, y hablando en los grupos de Facebook a finales de julio de presentar una queja, alguien (que ruego me disculpe porque no recuerdo quién fue) comentó que a quien había que dirigir una queja acerca de cuestiones de impuestos era al Consejo para la defensa del contribuyente. Creo, sinceramente, que este fue un elemento fundamental en lo que quiero terminar de contar hoy aquí: no sólo es importante tener claro qué se reclama, sino sobre todo saber a quién dirigir la reclamación. Si la dirigimos a quien no toca, nuestra queja se pasará una buena temporada dando tumbos de un lado al otro y es posible que termine en nada. Pues bien, llegados a este punto decidí sentarme y redactar mi queja. Tras esto, vino otro proceso que también me parece importantísimo: la corrección de la queja. Las cosas hay que pedirlas bien, sin que nada dé lugar a ambigüedades. En esto desempeñaron un papel fundamental Fedito, Susana y Marta, que revisaron, comentaron, criticaron y corrigieron mi queja. Así que ya estaba toda ella, “de punta en blanco”, lista para ser enviada. Al final, quedó así:

Estimados señores:

La celiaquía es una intolerancia permanente al gluten, sustancia presente en el trigo, la avena, la cebada, el centeno y sus derivados. A día de hoy los celíacos no cuentan con un tratamiento, por lo que deben seguir una dieta estrictamente exenta de gluten de por vida.

Actualmente, el trigo y sus productos derivados, como panes y pastas, son considerados por la Agencia Estatal de Administración Tributaria productos de primera necesidad, y en consecuencia se gravan con un IVA superreducido del 4%. Sin embargo, los productos específicos para celíacos, como por ejemplo las harinas, los panes y las pastas sin gluten, no son considerados de primera necesidad, sino que se incluyen en la categoría de productos dietéticos, y por lo tanto se gravan con un impuesto reducido del 8%. Además, dado que el Real Decreto Ley 20/2012, aprobado el pasado 13 de julio, estipula el aumento del IVA reducido del 8 al 10%, la diferencia del gravamen entre unos productos y otros será aún mayor a partir del 1 de septiembre, cuando entre en vigor esta normativa.

El tema que nos ocupa es, pues, evidente: ¿por qué para una persona no celíaca el pan es un artículo de primera necesidad y para una persona celíaca, no? Estamos ante un caso claro de discriminación hacia el colectivo celíaco. Los productos específicos sin gluten son una necesidad para quienes padecen esta intolerancia y no un producto dietético como cualquier otro. Son imprescindibles para una dieta equilibrada y completa desde un punto de vista nutricional.

Por todo ello, extiendo la presente queja y reclamación para que los productos específicos sin gluten, como la harina sin gluten y todos aquellos productos elaborados con ella, pasen a considerarse artículos de primera necesidad y se graven en consecuencia con el IVA superreducido del 4%.

A la espera de una respuesta favorable, les saluda atentamente

Por último, faltaba la difusión. Estoy convencida de que muchas veces lo que falta no son ideas, sino gente que las respalde, y alguien que le dé el primer empujón. Lo que hice, pues, fue poner mi texto a disposición de todo aquel que quisiera presentar una queja respecto al mismo asunto. A veces nos es más fácil firmar algo que ya está escrito que sentarnos a escribir algo con lógica y un poco de sentido. Y funcionó. Desconozco cuántas cartas se presentaron, pero varias personas se unieron a la causa y firmaron y difundieron la carta para que sus amigos y familiares también la firmaran. Salomé fue una de las que más me ayudó en la campaña “¿Has presentado ya tu queja?”. Por supuestísimo esta carta no era más que un modelo, y quien quisiera podía variarla para dejarla a su gusto.

Una vez presentadas las quejas, sólo faltaba esperar. Entre tanta espera, el 26 de septiembre salió la noticia de que Sanidad se comprometía a bajar el IVA del pan sin gluten al 4%, y aunque todos nos alegramos mucho con la noticia del “compromiso”, unos cuantos la recibimos con bastante cautela hasta que saliera el BOE que convirtiera las promesas en hechos. Además, la noticia era bastante ambigua, ya que sólo hablaba del pan, y no decía nada de las harinas y de los demás productos. A mediados de noviembre aún no se sabía nada oficial de todo esto, así que algunos empezamos a impacientarnos. El 27 de Noviembre, ACECOVA publicó una noticia en la que confirmaba que la bajada del IVA se había hecho efectiva el 20 de noviembre, a través de una resolución del Ministerio de Hacienda.

Resulta que después de todo esto, el 13 de diciembre me llegó a mí una carta de la Secretaría de Estado de Hacienda que podrán leer en su integridad (un poco mal escaneado con el móvil porque no tengo escáner) aquí. Mi parte favorita es, tras citar varios artículos de leyes y demás cosas, la siguiente:

En orden a la interpretación de estos preceptos, este Centro Directivo en la contestación a la consulta vinculante nº V2236-12, de fecha 19 de noviembre de 2012, dispone que procede extender la aplicación del tipo del 4 por ciento a determinados productos alimenticios aptos para personas con intolerancia al gluten.

De toda la carta de tres hojas que el señor subdirector general de tributos se dignó a enviarme, este párrafo me da a entender que esta bajada del IVA no se debe a las promesas de la señora Ana Mato en el Congreso, sino a que, en base a la queja que presentamos, este señor ha meditado y ha dicho “tienen ustedes razón, esto está mal”, y de ahí que se hiciera efectivo a través del Ministerio de Hacienda, que es a quien dirigimos nosotros la queja en un principio.

Con todo esto, sólo pretendo dejar constancia de un ejemplo de una iniciativa popular que ha surtido efecto, y creo que todos deberíamos darnos la enhorabuena mutuamente, porque si no fuera por todas y cada una de las quejas presentadas, no hubiéramos conseguido nada. Desde aquí, mi mayor agradecimiento y felicidades a todos, por probar que varias pequeñas acciones pueden provocar un cambio justo y necesario.

About these ads

2 pensamientos en “IVA del pan y las harinas sin gluten

Dejá tus migas

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s