Palitos, picos, grisines, colines… sin gluten

palitos_picos_colines_grisines_sin_gluten2La verdad es que no hace mucho que en mi casa se introdujo la costumbre de comer palitos de pan sin gluten. Generalmente nunca hacíamos la receta en sí, sino que de sobras de otras masas terminábamos haciéndolos. Cada uno en su casa los llama de una forma diferente, aunque sí es verdad que los picos de pan son generalmente más cortos (de unos 4-5 cm. de largo) y los grisines son mucho más delgados y alargados (de hasta 20 cm. de largo). Esta receta vale tanto para unas cosas como para otras. La clave está en la forma que le demos y, por supuesto, en el horneado.

A mí me gusta que al morderlos recién hechos aún tengan el corazón un poco blando, pero sí que es verdad que en ese caso, se van humedeciendo con el paso de los días. Si os gustan crujientes, lo ideal es que los sequéis en el horno un poco más: con la temperatura más baja o, directamente, con el calor residual del horno apagado.

Con esta receta he estrenado mi Kenwood KMX51, y es que ¡es un lujazo pesarlo todo en el bol, ponerlo en la amasadora y despreocuparse! Después sólo hay que dividir la masa en tres para añadirles semillas y hierbas, meterlas en unas mangas pasteleras, e introducirlo en el molde. Si no tenéis el molde, no os preocupéis: se quedarán un poco menos perfectos, pero con la manga pastelera se les puede dar forma bastante bien.

Con esta receta salen 100 palitos de 10 cm. de largo. Os parecerán muchos así a priori, pero os aseguro que es empezar a comer y no parar. Sigue leyendo

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Hummus sin gluten y novedades

En los últimos meses me he llevado, con razón, bastantes tirones de oreja por lo desactualizado que tengo Singlutenismo. No creáis que me he quedado sin ideas ni muchísimo menos. Tengo una cola de recetas pendientes de subir impresionante, con sus fotos ya hechas y todo pero, como decía Mafalda, lo urgente no deja tiempo a lo importante. Tampoco es tan así: en este último tiempo me he dedicado en cuerpo y alma al mundo sin gluten y las cosas que voy sembrando van dando sus frutos.

Hoy os voy a contar los proyectos en los que estoy metida, que son unos cuantos. Y, creedme, no van a hacer más que crecer. Además, para que esto no sea todo un “he venido a hablar de mi libro”, os dejaré con una receta deliciosa, fácil y muy sana de hummus casero. Veréis qué fácil es prepararla y qué ideal es para comer legumbres de otras formas! Sigue leyendo

Masa de pizza

Pizza3La verdad, no sé por qué no he subido esta receta antes al blog. Sé que mucha gente dirá que es mucho trabajo, sobre todo cuando ahora tenemos unas bases de pizza congeladas en el mercado que son bastante decentes. Y sí, la verdad es que esas bases nos sacan de más de un apuro. Pero en mi casa siempre se ha hecho pizza casera. Y cuando digo siempre, es siempre. Una vez a la semana cenábamos pizza, y creo que puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de veces que encargamos una pizza a domicilio (si es que lo hicimos alguna vez…). La receta de mi abuela es la receta de la mejor pizza del mundo. Y no lo digo sólo yo. Cuando éramos chicos, mis hermanos y yo siempre celebrábamos nuestros cumples en casa, y mi querida Yolita preparaba todo el menú, que incluía pizza casera y unas espectaculares tartas. A día de hoy, cuando mis amigos de la infancia me felicitan el cumple, todos recuerdan las ricas pizzas y las preciosas tartas de mi abuela. Lo que más gracia me ha hecho siempre de esta receta es que la mano del amasador influye. Aquella pizza no salía igual si la hacía la Yolita, si la hacía mi hermano Fede o si la hacía yo. Todas estaban muy ricas, pero se distínguía la “pizza Yoli” de la “pizza Fede”.

Aquellas pizzas eran con gluten. Cuando me diagnosticaron celiaquía, a base de investigar, di con esta receta que, para mí, es igual a la receta familiar que yo recuerdo. Y me da la sensación de que también recibe influencia manil, porque a la Yoli no le sale igual que a mí. Pero, repito, están deliciosas ambas. Lo mejor es que se obtiene una masa lisa y manejable, cosa bastante poco común en nuestro mundo. Y el resultado es una pizza crujiente y esponjosa espectacular.

Hoy voy a presentar solamente la masa, y en unos días propondré varias posibilidades de cosas que ponerle encima.

Por cierto, he dicho que es una masa manejable. Hay que tener cuidado con esto: tendremos que ir añadiendo el líquido poco a poco hasta que se nos quede una masa manejable y blandita. Al final añadiremos el aceite y puede que pida un poquitito más de harina. Lo importante cuando añadamos harina es que no la añadamos a la masa, sino a nuestras manos. Así, nos enharinaremos un poco las manos y seguiremos amasando. Vamos a ver en detalle la receta. Sigue leyendo

A una fiesta con tupper

En general, tengo la suerte de que cuando me invitan a una cena o a una fiesta, la persona que me invita está al tanto de que soy celíaca y de lo que ello supone. Cuando se acerca el evento, el anfitrión en cuestión sabe que me tiene a su entera disposición para resolverle las dudas que le surjan y así todos estamos contentos. Recuerdo cuando fui al cumple de mis gemelas favoritas, que una de ellas me recibió con una sonrisa de oreja a oreja diciéndome “¡¡¡¡¡¡¡Nany, te he separado aceitunas para que no se contaminen!!!!!” Ese tipo de consideraciones son las que nos hacen felices, ¿verdad? Sin embargo, estas situaciones lamentablemente no siempre son posibles. Si la persona que me invita no pone de su parte ninguna voluntad, cuando hay alternativas perfectamente válidas para todos, he llegado a no ir al evento. He de decir que soy muy comprensiva y que no hago más que poner facilidades (y de uno de esos ejemplos trata esta entrada), pero si se da que a la otra persona no le da la gana, lo siento, pero a mí tampoco.

A mi amiga Berta se le juntaron varias cosas que celebrar: el final de la carrera, el cumple y su partida a Londres llena de ilusiones y proyectos. Decidimos celebrarlo con una cena para estrenarnos en el Tommy Mel’s, pero lo que en realidad le esperaba era una enorme fiesta sorpresa organizada por su madre. A dicha fiesta iban a acudir bastantes amigos de Berta y de la familia, y su mami iba a encargar varias cosas de picoteo para la cena y una tarta. La verdad: teniendo en cuenta la cantidad de cosas que tenía que organizar la mujer en tan pocos días (todo sin que se enterara la homenajeada, claro), que yo no la conocía y que, encima, ella no tenía ni idea de celiaquía, creo que pedirle que encargara cosas sin gluten o, peor, las preparara, era un quebradero de cabeza demasiado grande. Así que decidí que no me iba a perder semejante fiesta, me arremangué y me puse manos a la obra. Teniendo en cuenta que también quería preparar una tarta (claro, no me iba a quedar yo sin comer nada de tarta…) y que estaba trabajando duramente en mi proyecto final de carrera, tenía que abreviar e ir al grano. Lo que les presento aquí fue el gran plan de acción que llevé a cabo para poder comer y disfrutar como todos. He de decir que me sobró la mitad de la comida, aunque me vino muy bien para el resopón de vuelta a casa jijiji. Sigue leyendo

Cena mexicana sin gluten

Tras varias entradas desglosando lo que fue la cena mexicana que organizamos para mi cumple, llega el momento de la recopilación. He decidido hacer esta entrada rápida y corta para que todo el mundo pueda guardarse el recopilatorio. Además, cuando vaya probando otros tipos de tacos y otras cosas que le puedan ir bien a esta cena mexicana de picadita, lo iré actualizando. Por cierto: recomiendo acompañar esta cena con una cerveza fresquita y bien rica, ¡le va genial! Sigue leyendo