Masa de pizza

Pizza3La verdad, no sé por qué no he subido esta receta antes al blog. Sé que mucha gente dirá que es mucho trabajo, sobre todo cuando ahora tenemos unas bases de pizza congeladas en el mercado que son bastante decentes. Y sí, la verdad es que esas bases nos sacan de más de un apuro. Pero en mi casa siempre se ha hecho pizza casera. Y cuando digo siempre, es siempre. Una vez a la semana cenábamos pizza, y creo que puedo contar con los dedos de una mano la cantidad de veces que encargamos una pizza a domicilio (si es que lo hicimos alguna vez…). La receta de mi abuela es la receta de la mejor pizza del mundo. Y no lo digo sólo yo. Cuando éramos chicos, mis hermanos y yo siempre celebrábamos nuestros cumples en casa, y mi querida Yolita preparaba todo el menú, que incluía pizza casera y unas espectaculares tartas. A día de hoy, cuando mis amigos de la infancia me felicitan el cumple, todos recuerdan las ricas pizzas y las preciosas tartas de mi abuela. Lo que más gracia me ha hecho siempre de esta receta es que la mano del amasador influye. Aquella pizza no salía igual si la hacía la Yolita, si la hacía mi hermano Fede o si la hacía yo. Todas estaban muy ricas, pero se distínguía la “pizza Yoli” de la “pizza Fede”.

Aquellas pizzas eran con gluten. Cuando me diagnosticaron celiaquía, a base de investigar, di con esta receta que, para mí, es igual a la receta familiar que yo recuerdo. Y me da la sensación de que también recibe influencia manil, porque a la Yoli no le sale igual que a mí. Pero, repito, están deliciosas ambas. Lo mejor es que se obtiene una masa lisa y manejable, cosa bastante poco común en nuestro mundo. Y el resultado es una pizza crujiente y esponjosa espectacular.

Hoy voy a presentar solamente la masa, y en unos días propondré varias posibilidades de cosas que ponerle encima.

Por cierto, he dicho que es una masa manejable. Hay que tener cuidado con esto: tendremos que ir añadiendo el líquido poco a poco hasta que se nos quede una masa manejable y blandita. Al final añadiremos el aceite y puede que pida un poquitito más de harina. Lo importante cuando añadamos harina es que no la añadamos a la masa, sino a nuestras manos. Así, nos enharinaremos un poco las manos y seguiremos amasando. Vamos a ver en detalle la receta. Sigue leyendo

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