Escones escoceses

Torres de esconesLos que me conocen, saben que no soporto que se utilice la palabra “americano” para referirse a “estadounidense”. No voy a entrar en el debate (aunque ganaría), pero la cuestión es que tengo una lucha personal respecto a este tema, y ya es hora de que mi blog trabaje para ello. Así que ya lo he dicho: se dice “estadounidense”, no “americano”. Punto.

Lo que les presento hoy lo conocerán todos ustedes como “tortitas” (que vaya y pase) o, peor aún, “tortitas americanas”. En fin, nuevamente, no voy a entrar en el debate, aunque la primera opción, puesto que cada día me vuelvo menos intransigente lingüísticamente hablando, se la voy a dar por válida. Esto se llama en mi casa “escones escoceses”, y la historia viene del libro de la olla Essen que lleva años circulando por mi casa. En ese libro de recetas, aparecen como “escones escoceses” eso que ustedes siempre han llamado “tortitas americanas”, así que así es como siempre se han conocido en mi casa. En realidad, para abreviar, nos permitimos el lujo de llamarlos “escones”, a secas, y ya está, aunque somos bien conscientes de que no tienen nada que ver con los scones.

En fin, lo peor viene ahora: saqué esta receta de un blog que, aunque muy admirado por mi parte, utiliza eso de “americano”. Pero bueno, yo sigo trabajando en la difusión de la palabra “estadounidense”, ¿verdad Famalap? La verdad sea dicha: la receta es genial tal cual está. Salen unos escones esponjosos, gorditos y deliciosos. Eso sí: con Mix Dolci de Schär. Los he probado con la mezcla de harina de arroz y Maizena y no me gustan absolutamente nada. Así que, dicho queda: nada de versionar. ¡Ah! Y, si aún así versionan y les sale así de fabuloso, les ruego que me lo cuenten.

Por cierto, perdón por la calidad de algunas fotos… No las hice con la intención de subirlas aquí. De todas formas, cuando los repita, actualizo la entrada :)

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Cupcakes de galletas tipo Oreo sin gluten

Hace unos años que estoy poco chocolatera. Hasta que me fui de casa a estudiar a Valencia, solía comerme algo con chocolate a diario, además del nesquik de todas las mañanas. Daba igual el formato: galletas, cereales, chocolatinas, alfajores… Todo con gluten, claro. Y, por alguna razón, cuando me fui a estudiar, perdí la costumbre de comer algo rico (como lo llamamos en mi casa) de postre. Alguna vez me compré Oreos y sólo de lo que me molestaba que se me quedaran los dientes pegajoseados de galleta meganegra, apenas las comía. Hasta que llegó el mundo de los cupcakes a mi vida y empecé a ver por ahí cupcakes de Oreo, de Chips Ahoy, de Ferrero Rocher… Y, claro, sólo hace falta no poder comer algo para que te den ganas. Y sí, este tipo de galletas existen en el mundo sin gluten, pero son tan sumamente caras que no vale la pena, y mucho menos para triturarlas y hacerlas cupcakes. O eso pensaba yo hasta hace 10 minutos. Los 10 minutos que he tardado en comerme uno de estos cupcakes, para ser más exactos.

Antes que nada, tengo que agradecer la receta a Dulce Sentimiento, que es de donde saqué la que es, según ella, la mejor receta de cupcakes de oreo. Nada más ver los ingredientes, me llamó la atención la presencia del buttermilk. Recientemente hice el bizcocho de chocolate con buttermilk de Celiaquines y me encantó el resultado, así que estos cupcakes no podían ir por mal camino. La verdad es que no he probado otros de este estilo, pero me parece una receta para nada pesada, muy suave y esponjosa. Me ha conquistado, sin duda. Y, por supuesto, la he traído al mundo sin gluten de una forma sencillísima, que ya sabemos que para estas cosas no tiene mucha complicación.

Me animé por fin a hacer esto gracias a que encontré las galletas O’Choco de lovemore en Carrefour a 1€. Así sí que valen la pena, ¿verdad? Tomen nota para aprovechar las adquisiciones de la oferta de estos días… ¡O incluso para ir a comprar antes de que se termine!Cupcakes oreo sin gluten 2

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Tarta/Empanada de espinaca

Antes que nada, voy a hacer varias aclaraciones:

  • Lo que para los españoles es empanadilla, para los argentinos es empanada.
  • Lo que para los españoles es empanada, para los argentinos es tarta o pascualina (gracias, Fedito).
  • Y lo que para los españoles es tarta, para los argentinos es torta.

Bueno, al menos en mi casa. Y en mi blog.

Corte

Dicho esto, les cuento la historia de la tarta de espinaca. Como todos sabrán, los nenes no suelen ser muy fanáticos de la verdura. El caso de mis hermanos y el mío ya era extremo. Para nosotros comer la pizza con rodajas de tomate por encima era comer verdura (y sólo yo lo hacía de los tres). Aparte de eso, nos colaban verdura de tres formas: en ravioles, en canelones, y en tarta de espinaca. Y creo que sólo éramos conscientes de que la comíamos en el último caso. Como ya habrán imaginado, esta receta es de abuela. De la Yoli. Así que tomen nota.

Por cierto, verán en las fotos dos medias tartas de espinaca… Resulta que en los días en los que las hice estaba la Nena por aquí (la hermana de la Yolita), que, como recordarán, no puede tomar lácteos, así que una versión se hizo sin lácteos y otra con ellos. La de la derecha es sin lactosa y la de la izquierda con. Por supuesto, la original (y la que a mí más me gusta) es con lácteos, pero son libres de probar las dos! Además, aproveché que había comprado las nuevas masas refrigeradas de Adpan para probar la de empanada… Qué cosa más rica!!! En la de empanada vienen dos bases (para taparla, claro) estiradas y listas para usar. A mí me gusta estirarlas un poco más, para que queden más finas, pero eso va a gusto de cada uno! :) Sigue leyendo

Stollen sin gluten y sin lactosa*

Sí, ya sé. No es momento de mandar más deberes para esta noche. Pero yo lo dejo aquí anotado, que las fiestas no terminan en Nochebuena: quedan unos diez días por delante para seguir endulzando la mesa.

CorteEn Argentina por estas fechas se come el llamado pan dulce. Yo me imagino que tiene su origen en el panettone italiano, ya que es muy similar, sobre todo en forma. La textura es ligeramente diferente, y sin duda es delicioso. También se puede preparar stollen, me imagino yo (otra vez) que por la influencia alemana en este país. Y en mi casa, claro, siempre se han hecho estas dos cosas ricas. Hace un año busqué una receta sin gluten de pan dulce y el resultado fue un desastre. Aprendí entonces a discernir mejor a la hora de buscar recetas por Internet. Esta vez fui a tiro fijo: le pedí a la Yolita (mi abuela) la receta que ha hecho ella siempre y la adapté al mundo sin gluten, con la suerte de que me salió a la primera algo altamente satisfactorio.

Además, estos días está mi tía abuela, la Nena, en casa (vive en Argentina). Y resulta que la Nena no puede tomar lácteos, vainilla y muchas otras cosas más, y aquí es donde voy a explicar el asterisco del título de esta entrada. Desconozco exactamente qué es lo que tiene mi tía abuela: si es intolerante a la lactosa, APLV o qué. No sé si ella lo tiene muy claro tampoco. Sé con seguridad que su médico le dijo, literalmente, que no puede tomar lácteos. Entonces, la Nena dice que para sustituir la mantequilla habitual, lo que hace es usar mantequilla clarificada. No sé qué tan válido será para la gente que sea intolerante o APLV. Yo dejo el dato aquí, con advertencia, y cualquier aportación al respecto será bien recibida.

Por último, me gustaría apuntar que la Yolita hace la misma receta para el stollen que para el pan dulce. Lo que varía es la forma final. Como tengo mis dudas sobre si el pan dulce se hornearía bien, no quise arriesgar aún y fui a lo seguro. La próxima vez intentaré hornearlo en forma de pan dulce y ya les contaré el resultado. Sigue leyendo

Turrón de praliné de tres chocolates

Hago una entrada mega-veloz por si puedo contribuir algo a las mesas dulces celíacas del mundo. En mis primeras navidades sin gluten, una cosa que eché muchísimo de menos fue el turrón de tres chocolates Delaviuda, que era el que más me gustaba siempre. Era mi turrón, y eso que muchas veces nos costaba conseguirlo. Este año, que tengo grandes planes cociniles para las fiestas, no me he querido quedar sin turrón. Intenté hacer la crema praliné de Gastronomía y Cía, pero resulta que no tengo ningún aparato que tenga tanta potencia como hace falta para que la avellana suelte el aceitito. Mi sabia abuela dice que, además, en su opinión la avellana no debería estar tostada. Como ya tenía todo comprado, triturado y mezclado, al final le añadí un poco de mantequilla derretida (lo que queríamos era algún aceite que hiciera de emulgente, ¿no?), hasta que obtuve una pasta bastante densa y granulosa (nada que ver con la foto de la receta original), y ya lo mezclé con los chocolates. Receta fácil, rápida, y muy rica. ¡Espero que llegue a tiempo para que la pruebe todo el mundo estas navidades!

Por cierto, con estas cantidades salió un turrón de unos 4 centímetros de alto. Se puede poner la mitad de ingredientes y que cada capa sea más finita, pero he preferido hacerlo todo de una y cortarlo en porcioncitas, que las pastas quedan muy densas, y con menos cantidad se notan más las irregularidades.Turrón tres chocolates Sigue leyendo