Fideuà de andar por casa

Desde que me diagnosticaron celiaquía no había vuelto a comer fideuà. Tuvimos un amago de ir a 5 sentits cuando nos enteramos de que tenían fideuà sin gluten, pero al final se nos complicó la cosa y no pudimos ir. En realidad, yo nunca la había preparado ni siquiera con gluten: las veces que la había comido había sido en restaurantes o en casas ajenas. Además, no encontraba un fideo que me gustara para ello (a pesar de que muchos me recomendaran usar espaguetis normales y cortarlos). Hasta que llegó a mí la noticia a través de Foody de que Farabella tenía fideo para fideuà!

Por fin había llegado el momento, pero de repente nos dimos cuenta de algo que pasa en casi toda casa no valenciana: no teníamos paella. Encima, todas las cocinas que estaban a mi alcance eran de vitrocerámica o inducción, así que todo apuntaba al desastre. Pero en fin, las ganas de fideuà pudieron conmigo, así que me preocupé por que, al menos, tuviera la receta bien. Y recurrí a mis amigas de la carrera, a ver si alguno de sus padres, tíos o abuelos me podía instruir en el fino y delicado arte de la auténtica fideuà. Finalmente Raquel me mandó la receta que usa su mami, que es de un libro muy viejito. Como sabemos, para estas cosas, las recetas de siempre son las mejores, así que quedó adjudicada.

Por respeto a quienes hacen la auténtica fideuà en una paella y con fuego (y si es a la leña, mejor), he decidido llamarla “fideuá de andar por casa”. Huelga decir que si pueden usar esta receta para hacerla como corresponde, cuentan no sólo con mi bendición, sino además con mi admiración. Mientras tanto, yo me conformo con esta versión doméstica, que queda muy rica.

Un dato importante: la altura de la fideuà, como la de la paella, nunca debe superar los dos dedos, así que elijan bien el tamaño de la sartén o la paella. Yo usé la sartén más grande que había en casa, que rondará los 30 centímetros.

Por cierto!! Termino de lanzar el reestreno en Instagram… Sí, era lo que faltaba ya, qué se le va a hacer!!! Pueden seguirme en este enlace :)

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Canelones Farabella

Todos los canelones españoles que he visto son con un relleno muy del estilo de la salsa boloñesa que no estoy acostumbrada a asociar a los canelones. En Argentina se hacen de una forma muy diferente, tanto el relleno como la masa. No se usa la típica masa de pasta, sino que se hacen con crêpes. Hasta hace dos años y medio, creía que sólo en mi casa se hacían así, pero cuando Cirilo nos hizo canelones, comprobé que estaban hechos en base a los mismos principios que los de la Yolita. Así que digo yo que será cosa de Argentina.

Canelones1

Esta entrada es también de homenaje y celebración. Ya hemos hablado alguna vez de Foody, que es el santuario por excelencia de los que comemos así más rarito por la razón que sea. Resulta que tras varios años atendiéndonos por teléfono y a través de la venta por Internet, por fin el 12 de diciembre abrieron su tienda física en Madrid, en la calle Roncesvalles 3, muy cerca del metro Menéndez Pelayo y de Atocha. Es decir: mejor situados y mejor comunicados, imposible. Desde aquí, mis mejorcísimos deseos. Estoy segura de que les irá muy bien en este nuevo proyecto, que lo están abrazando con la ilusión que se merece, y es así como salen adelante las cosas. Tienen todos los productos que buscamos, muchos que no conocemos (que levante la mano al que no le sonó a chino la primera vez que oyó eso de “goma xantana”), y otros tantos que les hemos pedido. Porque así son ellos de profesionales y adorables: nos dan todos los caprichitos. Y este es uno de ellos: cuando los canelones Farabella llegaron a nuestra vida bloguera, fueron ellos quienes escucharon nuestras súplicas. Dada mi costumbre de comerlos siempre con crêpes, lo de estos megamacarrones era todo un reto que han superado con nota. Comodísimos, facilísimos y riquísimos. Pikerita y Lupe ya los han probado.

Volviendo a la receta, el relleno es, efectivamente, el argentino. Es TAN rico que hasta para los no amantes de la espinaca (atentos los papis de nenes antiespinacas) se pueden hacer unos deliciosísimos y nutricionalmente inigualables canelones. Sólo aviso: no se fíen mucho de la foto final, que andaba escasa de salsa de tomate y la bechamel no me salió muy allá (es que nunca se la pongo, pero como estaban Juanchito e Isa, para ellos se pone). Además, por si cabe alguna duda de la calidad de este relleno, con ellos gané un concurso gastronómico en mi escuela, en la categoría de pasta. Generalmente, cuando los hago con crêpes, supone bastante trabajo, así que los hago en dos días: salsa y relleno un día, crêpes y bechamel (si le pongo) en otro. Pero en este caso, con los canelones de Farabella, el proceso final es tan rápido que en una mañana (tras desayunar fuerte) se pueden hacer. Con estas cantidades, comen 4 personas con bastante hambre, o 5 normales. Además, si sobran, se pueden congelar perfectamente: tanto los canelones ya listos, como el relleno y la salsa de tomate por separado.

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