Roma sin gluten II

Obelix SPQRCómo me gusta Italia. Volvería cada vez que me lo propusieran. Me da igual morirme de calor haciendo cola para entrar a algún museo de Roma, calarme de acqua alta hasta encima de las rodillas en Venezia o helarme frente al duomo de Milán. He pasado por todas esas situaciones y las buenas experiencias ganan con creces. Su riqueza cultura, la luz de cada rincón y lo bien que se come, compensan cualquier desastre de maletas o medio de transporte que seguramente ocurra cada vez que pisemos Italia.

Mi papi llevaba un año queriendo regalarle a mi abuela un viaje a Roma para que disfrutara sus grandezas y fuera a ver al Papa argentino. Y, claro, no iba a dejar yo a mi pobre abuela que fuera sola, así que no me quedó otra opción que sacrificarme, acompañarla y hacerle de guía un poquito entre tanto romano loco. Así que me dispuse a organizar bien el viaje para que se nos quedaran pocas cosas sin ver (porque cuando se va a Roma hay que dar por sentado que no se tendrá tiempo a verlo todo), y en la planificación no pudo faltar la localización de lugares en los que comer sin gluten.

Un fallo que detecté haber tenido en mi anterior viaje a esta ciudad fue la falta de plano. Por suerte, entonces me podía conectar a Internet por WiFi y pude localizar los lugares sin gluten que había apuntado. Así que esta vez el asunto ya lo llevé arreglado de casa: me compré una guía que tuviera plano y dediqué una mañana a señalar en el mapa con un rotulador permanente los lugares en los que podía comer. Esto viene especialmente bien a la hora de planificar qué vamos a visitar cada día. Así, podemos tener localizados aquellos lugares cercanos en los que podamos comer algo, o podremos llevarnos provisiones si no hay nada por la zona. Esta guía en concreto tiene, además del desplegable, varios mapas por zonas, así que también marqué los lugares en ellos. Además, identifiqué con una inicial de qué tipo de local se trataba, para que fuera todo más directo: R para restaurante, P para pizzería, G para heladería (gelateria)… Y, como soy así de simpática y benevolente, he hecho un mapa de Google Maps con los lugares en los que he comido en mis dos últimos viajes, para facilitarle la tarea a todo el que pase por mi blog.RomaSGII10 Sigue leyendo

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Pan redondo rústico

A principios de mes estuve otra vez en Roma de viaje, esta vez con mi abuela. Ya tendré tiempo de comentar los nuevos lugares que descubrí en este viaje además de los lugares de los que ya hablé en su momento. Ahora mismo me gustaría aprovechar para hablar un par de cosas importantes que me traje: tres harinas y una pasta. Una de esas harinas es el preparado panificable para pan rústico de Schär. Hasta ahora se consigue (que yo sepa) en Alemania e Italia. Ya lo había visto hace un par de años cuando estuve en Heidelberg, pero no tuve la oportunidad de probarlo ni pude traerme un paquete. Así que esta vez en Italia dediqué un par de ratos a buscarla hasta que di con ella.Mix rústico Schär

Empecemos por ver las diferencias entre este preparado y el Mix Pan que usamos siempre. El segundo tiene  como ingredientes almidón de maíz, harina de arroz, proteínas de lupino, dextrosa, fibra de manzana, sal e hidroxipropil metil celulosa (como espesante). El preparado para pan rústico, tiene almidón de maíz, harina de semillas de lino, harina de trigo sarraceno, salvado de guisantes, salvado de arroz, fibra de manzana, sal, azúcar y, como espesante, harina de semillas de guar.

La diferencia inicial es más que evidente: el preparado de pan rústico tiene un valor proteico muy superior al mix de pan, así que la necesidad de enriquecer nuestros panes es inferior. Esto viene especialmente bien para aquellos que no consigan harinas proteicas con facilidad, o que quieran preparar pan fuera de casa (en una casa ajena o de vacaciones, ¡para no tener que cargar con todas las harinas!). Nada más vi esta composición, pensé que no iba a valer tanto la pena tener esta harina en la despensa, que podríamos seguir haciéndolo como siempre, con nuestro paquete de trigo sarraceno extra y punto. Sin embargo, al momento de probar el pan (y eso que la primera prueba no me salió tan esponjosa), cambié completamente de opinión. Tiene un sabor a pan integral y eso se agradece.Rebanadas de pan con mix rústico Schär

Otra cosa que llama la atención es que esta nueva harina necesita muchísimo más líquido que la otra. Tiene una hidratación superior al 100%, porque sino se queda más compacto (que fue el fallo que tuve en mi primera prueba).

Como receta, usé la que viene en el paquete, que me parece ideal para empezar a experimentar. Y la hice como pan redondo, con reposo en la nevera y horneada en bolsa de asar. ¡Un éxito!

Espero que llegue pronto para que todo el mundo pueda probarla, porque a mí me ha encantado. Sin duda, tengo muchas ganas de hacer muchas más pruebas con ella, ¡¡qué pena que el paquete que me traje se termine tan rápido!! Sigue leyendo

Piadinas

Cuando hace más de un mes hablé sobre mi visita a Russafa Sin Gluten, comenté que me dejaba algo bajo la manga para más adelante. Hace un tiempo, abrieron en la zona universitaria de Valencia una piadinería que desconozco si sigue abierta. La cosa es que mis amigas estaban encantadas con ese lugar, pero yo ya era celíaca y no podía ir. Y sabía muy bien lo que me estaba perdiendo: habiendo estado de Erasmus en Italia, tenía claro lo que era.Piadinas Schär

Una piadina es una masa habitualmente de trigo (en nuestro caso no lo será, claro) plana y redonda muy flexible que se rellena y se come doblada a la mitad. Como decía, su origen es italiano, y Schär se ha ocupado de hacer la versión sin gluten. Ahora mismo han cambiado su nombre a Wraps, cosa que a mí personalmente me parece fatal por una cuestión de nomenclatura purista mía, pero, según tengo entendido, la nueva receta los hace más flexibles. Así que entre ustedes y yo, adoptaremos estos wraps yankis para nuestras maravillosas piadinas italianas y todos contentos.

Como ya supondrán, al igual que toda masa rellena, admite infinidad de combinaciones. Yo sólo invitaría a ser imaginativos sin ser absurdos. Por ahora les presento la piadina clásica romagnola y otra de verduras. A nosotros nos gustaron ambas muchísimo, aunque para primavera y verano seguramente sea más ideal la romagnola porque es bastante fresca.Piadinas

El mayor problema que suele surgir con esta masa es que se rompa, que queda muy feo. En las instrucciones del paquete pone que se pueden calentar al horno, pero yo lo he intentado y no sale nadan bien: se secan mucho y eso favorece que se rompan. Lo ideal es hacerlos en una sartén grande o en una plancha. Pero ahora veremos el procedimiento detalladamente, vamos con la receta.

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Pasta a la carbonara

0 PlatoLamento decepcionar a la gran mayoría de los españoles que suelen hacer pasta a la carbonara: en realidad, no lleva nata. Pregúntenle a cualquier italiano y les dirá que cometen un sacrilegio al hacerla con nata. La buena noticia es que yo les voy a enseñar a hacerla como tiene que ser: con huevo. Y lo mejor de todo es que, claro, al quitar la nata es un plato mucho menos pesado. El problema vuelve al darse cuenta de lo riquísimo que está y ser capaces de comer hasta tres raciones. Pero bueno, doy por sentado que son todos ustedes personas responsables y que sabrán moderarse.

Este plato me lo enseñó a hacer mi compañera de habitación cuando estuve de Erasmus en Venecia que, por cierto, era española. A ella le había enseñado una chica italiana (no recuerdo ahora si era de Génova, o algo así…). La versión que les presento en estas fotos es con fussili, pero quedan exquisitos con tallarines o espaguetis. Lo único es que hay que tener mucha precaución para que no se corten ni se peguen y se hagan una bola. Al final veremos algunos trucos para que la pasta quede mejor.

La calidad de la pasta es fundamental en este plato, precisamente por lo que comentaba: no se debe pegar, ni cortar, ni resultar pesada. A mí me gustan especialmente los tallarines Sam Mills – Pasta D’Oro. Creo que en cuanto a la relación calidad-precio son los mejores.

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Ñoquis del 29

En Argentina hay una tradición según la cual el día 29 de cada mes se comen ñoquis. He estado investigando varias páginas web, y me han encantado los diversos orígenes que se le atribuyen a esta tradición.

Por un lado, hay un posible origen italiano que habla de una leyenda basada en San Pantaleón. Según esta historia, un 29 de julio pidió pan a unos campesinos del Veneto, que lo invitaron a comer, a pesar de ser muy pobres. A modo de agradecimiento, les anunció un año de grandes cosechas y muy buena pesca. Por ello, el 29 de cada mes, se recuerda este episodio con una comida sencilla y barata, como los ñoquis.

Hay otro origen italiano, del que creo que puede participar en parte mi familia debido a la región de la que proviene. Se dice que por el año 1690, en un pueblito del Piamonte hubo una gran pérdida de una cosecha de trigo. Por aquella época, las patatas estaban destinadas al consumo animal, pero era tal el hambre que había en el pueblo a causa de la pérdida del cultivo, que hicieron esta pasta a base de patatas. Desde entonces, el 29 de cada mes, que era el día del Santo Patrono, se reunían en la plaza principal del pueblo, donde festejaban haciendo ñoquis y agradecían por sus cosechas.

Otro origen de esta tradición, y es el que siempre se ha contado en mi casa, es que al ser finales de mes, la gente ya no tenía mucho dinero para comer, por lo que comían ñoquis que, al estar hechos fundamentalmente de patatas, son bastante baratos.

Por último, uno que me ha cautivado especialmente, seguramente por lo bonito de agasajar a los compañeros con la comida. Resulta que a finales de la década de los 70, un grupo de periodistas gastronómicos de Buenos Aires solía juntarse a comer en casa de uno de ellos cada mes a comer. Entonces, el anfitrión preparaba una comida con la que dar la bienvenida a sus invitados a su casa. Un día 29, en casa de Monona Molina, los periodistas fueron recibidos con unos simples ñoquis de papa que hicieron las delicias de los comensales. Tanto fue así, que aquello dio lugar al llamado Club del Ñoqui, que se reunía cada 29 a degustar tal manjar.Ñoquis

Por supuesto, en mi casa, que nos apuntamos a un bombardeo, si de comida se trata, hemos llevado a cabo esta tradición siempre que nos hemos acordado (tampoco es que vivamos pegados al calendario…). Además, la costumbre manda poner un billete de un peso argentino debajo del plato para atraer la buena fortuna (económica, se entiende). Vi alguna vez que en ciertas familias se pone el billete debajo de todos menos de un comensal, y al finalizar la comida, lava los platos quien no tenga el billetito. Cuando éramos chiquitos, mis hermanos y yo acudíamos a la minicolección de monedas y billetes que tenía mi papi para rescatar los pocos billetes de $1 que tenía y los poníamos debajo del plato. Ahora que ya no tengo ninguno de esos billetes, no sé si poner uno de 5€ o de cualquier otra cosa, por miedo a que termine corrompiendo mi plato.

Claro, este febrero no tiene 29… Resulta que cuando los hicimos para el 29 de enero, ni medimos ni pesamos nada. Esta vez quisimos hacerlos con todo en regla para que el próximo 29 nadie se quede sin comer ñoquis sin gluten :) ¿Terminaré estableciendo una tradición entre los seguidores de Singlutenismo? ¡Ojalá! Sigue leyendo