Ensalada de pollo y pasta

Qué rápido se ha pasado el verano este año. Aunque no sé si es porque he estado la mayor parte del tiempo en Asturias y aquí el verano es mucho más corto… Sí, probablemente sea eso. Aún así, este año tuve la oportunidad de comer bastantes ensaladas, que me parecen muy ligeras y frescas para cuando hace tanto calor. Sin embargo, hacer una ensalada no es una cuestión baladí. Sobre todo para los que comemos ensalada como plato único, es importante que hagamos siempre un plato equilibrado nutricionalmente, porque si nos ponemos a comer ensalada de lechuga y tomate todo el verano, al final terminamos sin apenas comer alimentos de otros grupos alimenticios y, como imaginarán, eso no es recomendable. Sí, lo estoy llevando un poco al extremo, pero una comida equilibrada es fundamental. Es por ello que, entre otras cosas, me encanta agregarle hidratos de carbono a las ensaladas.

Como recordaréis, uno de los colaboradores del sorteo que organizamos en Singlutenismo fue Sam Mills, que nos ofreció un surtidísimo lote de pastas y nachos. Sin duda, en España es para mí la pasta que mejor relación calidad-precio ofrece. Este era el lote.Colaboradores sorteo3

Además, en esta ocasión usé la ensaladera de Lékué que tanto me encantó desde el primer momento y que también hemos podido sortear. Esta ensalada la preparé para dos personas, y me apoyé en la ensaladera para crear una presentación especial. Ahora lo veremos.Colaboradores sorteo2

Y, por supuesto, los frutos secos de Borges no faltaron.Colaboradores sorteo

Por cierto, para los que no lo habéis visto en las redes sociales, a Marta, la afortunada ganadora de este gran lote, ya le llegó su regalo esta semana y estas son las fotos que ha compartido con nosotros.Marta

Muchas gracias por enviarnos las fotos, Marta!!! Espero que disfrutes de tu premio!!!

Vamos a ver la receta: es deliciosa, equilibrada, ligera y fresca. Y con ella despediremos estos últimos días de sol, que en algunas partes del país aún calienta un poquito!!! Y, de paso, vamos a ver algunas recomendaciones que seguro que os serán útiles! Sigue leyendo

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Fideuà de andar por casa

Desde que me diagnosticaron celiaquía no había vuelto a comer fideuà. Tuvimos un amago de ir a 5 sentits cuando nos enteramos de que tenían fideuà sin gluten, pero al final se nos complicó la cosa y no pudimos ir. En realidad, yo nunca la había preparado ni siquiera con gluten: las veces que la había comido había sido en restaurantes o en casas ajenas. Además, no encontraba un fideo que me gustara para ello (a pesar de que muchos me recomendaran usar espaguetis normales y cortarlos). Hasta que llegó a mí la noticia a través de Foody de que Farabella tenía fideo para fideuà!

Por fin había llegado el momento, pero de repente nos dimos cuenta de algo que pasa en casi toda casa no valenciana: no teníamos paella. Encima, todas las cocinas que estaban a mi alcance eran de vitrocerámica o inducción, así que todo apuntaba al desastre. Pero en fin, las ganas de fideuà pudieron conmigo, así que me preocupé por que, al menos, tuviera la receta bien. Y recurrí a mis amigas de la carrera, a ver si alguno de sus padres, tíos o abuelos me podía instruir en el fino y delicado arte de la auténtica fideuà. Finalmente Raquel me mandó la receta que usa su mami, que es de un libro muy viejito. Como sabemos, para estas cosas, las recetas de siempre son las mejores, así que quedó adjudicada.

Por respeto a quienes hacen la auténtica fideuà en una paella y con fuego (y si es a la leña, mejor), he decidido llamarla “fideuá de andar por casa”. Huelga decir que si pueden usar esta receta para hacerla como corresponde, cuentan no sólo con mi bendición, sino además con mi admiración. Mientras tanto, yo me conformo con esta versión doméstica, que queda muy rica.

Un dato importante: la altura de la fideuà, como la de la paella, nunca debe superar los dos dedos, así que elijan bien el tamaño de la sartén o la paella. Yo usé la sartén más grande que había en casa, que rondará los 30 centímetros.

Por cierto!! Termino de lanzar el reestreno en Instagram… Sí, era lo que faltaba ya, qué se le va a hacer!!! Pueden seguirme en este enlace :)

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Pasta a la carbonara

0 PlatoLamento decepcionar a la gran mayoría de los españoles que suelen hacer pasta a la carbonara: en realidad, no lleva nata. Pregúntenle a cualquier italiano y les dirá que cometen un sacrilegio al hacerla con nata. La buena noticia es que yo les voy a enseñar a hacerla como tiene que ser: con huevo. Y lo mejor de todo es que, claro, al quitar la nata es un plato mucho menos pesado. El problema vuelve al darse cuenta de lo riquísimo que está y ser capaces de comer hasta tres raciones. Pero bueno, doy por sentado que son todos ustedes personas responsables y que sabrán moderarse.

Este plato me lo enseñó a hacer mi compañera de habitación cuando estuve de Erasmus en Venecia que, por cierto, era española. A ella le había enseñado una chica italiana (no recuerdo ahora si era de Génova, o algo así…). La versión que les presento en estas fotos es con fussili, pero quedan exquisitos con tallarines o espaguetis. Lo único es que hay que tener mucha precaución para que no se corten ni se peguen y se hagan una bola. Al final veremos algunos trucos para que la pasta quede mejor.

La calidad de la pasta es fundamental en este plato, precisamente por lo que comentaba: no se debe pegar, ni cortar, ni resultar pesada. A mí me gustan especialmente los tallarines Sam Mills – Pasta D’Oro. Creo que en cuanto a la relación calidad-precio son los mejores.

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Ñoquis del 29

En Argentina hay una tradición según la cual el día 29 de cada mes se comen ñoquis. He estado investigando varias páginas web, y me han encantado los diversos orígenes que se le atribuyen a esta tradición.

Por un lado, hay un posible origen italiano que habla de una leyenda basada en San Pantaleón. Según esta historia, un 29 de julio pidió pan a unos campesinos del Veneto, que lo invitaron a comer, a pesar de ser muy pobres. A modo de agradecimiento, les anunció un año de grandes cosechas y muy buena pesca. Por ello, el 29 de cada mes, se recuerda este episodio con una comida sencilla y barata, como los ñoquis.

Hay otro origen italiano, del que creo que puede participar en parte mi familia debido a la región de la que proviene. Se dice que por el año 1690, en un pueblito del Piamonte hubo una gran pérdida de una cosecha de trigo. Por aquella época, las patatas estaban destinadas al consumo animal, pero era tal el hambre que había en el pueblo a causa de la pérdida del cultivo, que hicieron esta pasta a base de patatas. Desde entonces, el 29 de cada mes, que era el día del Santo Patrono, se reunían en la plaza principal del pueblo, donde festejaban haciendo ñoquis y agradecían por sus cosechas.

Otro origen de esta tradición, y es el que siempre se ha contado en mi casa, es que al ser finales de mes, la gente ya no tenía mucho dinero para comer, por lo que comían ñoquis que, al estar hechos fundamentalmente de patatas, son bastante baratos.

Por último, uno que me ha cautivado especialmente, seguramente por lo bonito de agasajar a los compañeros con la comida. Resulta que a finales de la década de los 70, un grupo de periodistas gastronómicos de Buenos Aires solía juntarse a comer en casa de uno de ellos cada mes a comer. Entonces, el anfitrión preparaba una comida con la que dar la bienvenida a sus invitados a su casa. Un día 29, en casa de Monona Molina, los periodistas fueron recibidos con unos simples ñoquis de papa que hicieron las delicias de los comensales. Tanto fue así, que aquello dio lugar al llamado Club del Ñoqui, que se reunía cada 29 a degustar tal manjar.Ñoquis

Por supuesto, en mi casa, que nos apuntamos a un bombardeo, si de comida se trata, hemos llevado a cabo esta tradición siempre que nos hemos acordado (tampoco es que vivamos pegados al calendario…). Además, la costumbre manda poner un billete de un peso argentino debajo del plato para atraer la buena fortuna (económica, se entiende). Vi alguna vez que en ciertas familias se pone el billete debajo de todos menos de un comensal, y al finalizar la comida, lava los platos quien no tenga el billetito. Cuando éramos chiquitos, mis hermanos y yo acudíamos a la minicolección de monedas y billetes que tenía mi papi para rescatar los pocos billetes de $1 que tenía y los poníamos debajo del plato. Ahora que ya no tengo ninguno de esos billetes, no sé si poner uno de 5€ o de cualquier otra cosa, por miedo a que termine corrompiendo mi plato.

Claro, este febrero no tiene 29… Resulta que cuando los hicimos para el 29 de enero, ni medimos ni pesamos nada. Esta vez quisimos hacerlos con todo en regla para que el próximo 29 nadie se quede sin comer ñoquis sin gluten :) ¿Terminaré estableciendo una tradición entre los seguidores de Singlutenismo? ¡Ojalá! Sigue leyendo

Ravioles

Plato de raviolesCreo que a estas alturas más de un seguidor de mi blog se habrá dado cuenta de que me gustan las recetas elaboradas. Al menos son las que me parece que vale la pena mostrar al mundo. Y además, resulta que casi siempre son las recetas de la Yolita (les recuerdo, mi genial abuela). Cuando la gente me cuenta lo que comía en su casa en su infancia, me doy cuenta de que en la mía se comía muy diferente. Jamás se comieron lentejas, garbanzos, fabada o verduras en general (o al menos yo no lo hice), pero tampoco creo que haya comido milanesa con puré toda mi vida. Lo que recuerdo sin duda son las comidas de ocasiones especiales (esas que me encantan a mí), que eran ravioles, canelones, matambres, empanadas y cosas así.

Tengo la imagen de estar con la Yolita rellenando ravioles, doblándolos y armándolos. Recuerdo el movimiento de sus manos llenas de harina y relleno, sin importarle sentir los pegotes. Yo, que siempre he sido más tiquismiquis, pensaba que qué pringosidad. Estos días (sí, porque han sido dos días) que he estado armando ravioles, en honor a ella no me he ido limpiando las manos (y porque no vale la pena, claro).

Como decía, es una comida muy elaborada, destinada a ocasiones especiales y para cuando se quiere agasajar a alguien o se extraña mucho a la abuela propia. En una ocasión la Yolita se pasó toda una mañana armando ravioles para diez personas (siete de la familia y tres invitados). Y justo cuando estaba toda la familia diciendo “Mmm… ¡¡¡Qué rico, Yoli!!!” soltó uno de los señores invitados que él había comido por comer. Hasta yo, en mi inocencia, me di cuenta de lo desubicado del comentario. Pero la Yolita es tan santa que ni se molestó. Y sí, como dice la Quiquita, doble trabajo hubiera tenido.

Este es un homenaje a la Yolita por todos esos ravioles que hizo uno a uno durante toda mi vida, por todas esas comidas que a veces necesité tiempo para aprender a apreciar y por todos los consejos (culinarios o no) que me da cada vez que la llamo con una duda.

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