Tarta de calabaza, zanahoria, coco y canela sin gluten y 10 trucos infalibles para la tarta perfecta

Cada año pienso en una tarta sin gluten de cumpleaños diferente. La verdad es que el listón va quedando cada vez más alto, ya que la blogosfera está llena de recetas de tartas impresionantes. Las adaptaciones para conseguir una receta sin gluten son muy sencillas en el caso de las tartas, así que no tengáis miedo cuando veáis tartas con gluten por ahí! :) La receta de hoy la encontré en Dixie Crystals, aunque le hice importantes adaptaciones y, además, estoy segura de que la foto no se corresponde con la tarta, ya que la crema original queda blanca y con canela eso es imposible! Esta tarta es una “semi naked layer cake“. Es decir: una tarta de capas mediodesnuda, que se le ven un poco los tobillos, como dice mi amiga Gara. Son unas tartas que dan la sensación de “sin terminar”, pero cuyo acabado rústico a mí me parece precioso. Además, viene genial para no poner tanta crema y que, de esta manera, quede más ligera.tarta-de-calabaza-zanahoria-canela-sin-gluten-singlutenismo-5

La mezcla de calabaza, zanahoria y canela llamó poderosamente mi atención. El coco me echaba un poco para atrás, pero me decidí y se lo eché, y la verdad es que fue un acierto! Apenas se nota, pero le da un toque exquisito. Además, no sólo adapté la receta al mundo sin gluten: cambié algún que otro ingrediente y, sobre todo, la hice menos dulce hasta que quedara en el punto perfecto para mí. Si no sois muy de dulce, podéis quitarle unos 20 gramos de azúcar a la crema de canela, pero creedme: tal y como está, queda un equilibrio perfecto entre el bizcocho y la crema. También le puse azúcar moreno al bizcocho, que lo deja muchísimo más jugoso que el “icing sugar” que usan en la receta original.

Esta vez, además de la receta, os traigo unos consejos infalibles para conseguir el “seminaked layer cake” perfecto. Pero antes, quiero aprovechar una ocasión tan especial para contaros una noticia que me hace mucha ilusión.

Como sabréis, hace año y medio Raquel y yo fundamos El Taller Sin Gluten. Gracias a eso, hemos podido acercarnos un poco más a muchos de vosotros con nuestros talleres de cocina sin gluten. Lo primero que quiero hacer es adelantaros que próximamente viajaremos a Zaragoza, Barcelona y Valencia y, como ya habréis visto, estaremos en la Feria MAD Gluten Free de la mano de Proceli haciendo talleres con los peques. Podéis inscribir a vuestros niños en este enlace. La cuestión es que desde hace aproximadamente un mes nos han admitido en el programa para jóvenes emprendedores Yuzz. Es un programa-concurso a nivel nacional y estoy muy orgullosa de que una propuesta sin gluten tenga cabida en él. Es una clara señal de que los celíacos ocupamos un lugar importante en el panorama actual y eso no puede ser más que una gran noticia!

En este programa he tenido la oportunidad de conocer y trabajar con grandes compañeros que también persiguen su sueño. Además, desde Yuzz nos han propuesto un reto para presentarnos como Yuzz Oviedo. Y aquí es donde os pido vuestro generoso, enorme y valioso apoyo: necesito que hagáis clic en la imagen de abajo que os llevará a un vídeo de Youtube. Por favor, dadle a “Me gusta” en el vídeo para que seamos los ganadores de este primer reto!

¿Nos ayudas? ¡Haz clic en la foto y dale a “Me gusta”!

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Por cierto, esta foto tan guay es de Begoña, de RJB Design Studio.

Y dicho todo esto… vamos con los consejos y la receta, que sé que la estáis deseando! Sigue leyendo

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Mascarpone sin lactosa

Hacía tiempo que tenía esta idea en mente. Patri, de Momentos Sin Gluten, además de celíaca es intolerante a la lactosa. Y yo me propuse conseguir que probara el delicioso tiramisú que se hace en mi familia. Por supuesto, para ella tenía que ser un tiramisú sin gluten y sin lactosa. Con un poco de investigación, llegué a esta receta de mascarpone casero de directo al paladar y pensé: si funciona con lactosa, tiene que funcionar también sin lactosa. Y, efectivamente, así fue.Crema mascarpone sin lactosa

Hace unas semanas, aprovechando que Patri estaba por Oviedo, puse la receta en práctica y he de decir que el resultado fue espectacular. Debéis saber que se trata de una receta muy sencilla y que lo único que requiere es paciencia y previsión, ya que ha de descansar como mínimo 24 horas en la nevera.

Como no estaba segura de si a Patri le gustaba mucho el café, hice uno con el bizcocho mojado con café y otro mojado con Nesquik Extra Choc, que es sin gluten y sin lactosa, y con leche sin lactosa, por supuesto. Además, le puse cacao puro en polvo Valor por encima, que también es sin lactosa.Tiramisú sin gluten y sin lactosa

Con todo, Patri pudo comer su primer tiramisú desde que es celíaca y, por lo que dijo, le encantó. ¡Va por ti, Patri!

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Cena especial de picadita

Pues sí, se ve que me gustan las ocasiones especiales. Pero hay cenas que pueden ser especiales sin que lo requiera la ocasión. Al menos en mi casa, lo de agasajar a alguien con la comida es algo muy habitual, y creo que ya he comentado alguna vez que uno se elige la comida y la cena de su cumple. Además de para los cumples o fiestas, a mí me gusta prepararle de vez en cuando una comida o cena muy especial a la gente con la que vivo, sin ningún motivo en particular. Eso sí: debe ser un momento en el que tengo tiempo, porque las cenas que yo suelo preparar requieren bastante tiempo, aunque no mucho esfuerzo ni mucho trabajo (salvo algunas excepciones). La verdad es que me fastidia un poco que esta entrada caiga tan cerca de San Valentín, a ver si es que alguien se va a pensar que es el motivo de la publicación, y nada más lejos de la realidad. Pero bueno, si a alguien sí le hace ilusión lo del día de los enamorados, espero que le sea de gran ayuda, porque creo que va a ser una recopilación muy completa. Y sí, muy larga. Paciencia.

Hace tiempo me surgió esta idea de tener recopiladas en algún lado ideas para hacer una cena especial, para que la gente no tenga que buscar en el Google “cómo hacer una cena romántica” o algo parecido. Ahora que ya he preparado unas cuantas de estas picaditas, puedo asegurar algunas cosas: se tarda bastante en prepararlo todo, pero no resulta mucho trabajo. Me explico: requiere mucho tiempo porque son muchos platos chiquitos, pero la mayoría de ellos son muy sencillos. También se puede hacer una selección de las ideas que aporto acá, y así trabajar menos. A mí, la verdad, no me importa en absoluto que lleve tanto tiempo (insisto, cuando dispongo de él). Lo voy preparando todo con tal ilusión y pongo tanto cariño en cada plato terminado, que al final se me pasa el día volando y ya es hora de la puesta en escena. Lo mejor es que prácticamente todo se puede preparar con antelación y conservar en la nevera. Es más: si hay sobras, aguantan varios días, y así tendremos entrantes ricos para las próximas comidas.

Para que les sea más fácil hacerse una idea de la selección (algo extensa, como digo) que les propongo, les voy a dejar un listado inicial, así no se tienen que recorrer toda la entrada para saber cuál es el último plato. Algunos de ellos no son recetas como tal, sino sugerencias. En algunas ocasiones, además, no especificaré cantidades, ya que dependerá sobre todo del número de comensales, de lo hambrientos que estén y de los platos con los que se acompañen. Espero que les gusten las ideas (no todas ellas originalmente mías, por cierto), y que pongan en práctica al menos algunas de ellas.

  • Atún con queso de untar.
  • Bombones de salmón.
  • Cóctel de gambas, palitos de mar y piña.
  • Endivias-cucharas.
  • Ensalada Caprese.
  • Ensalada de pera, nueces y Gorgonzola dulce.
  • Maíz dulce con salsa rosa.
  • Minipaninis de cebolla.
  • Queso de cabra con nueces y miel.
  • Revuelto de morcilla y manzana.
  • Rollitos de pera y jamón serrano.
  • Saladitos.
  • Tabla de ibéricos.
  • Tomate rallado.

Cuando vuelva a hacer una cena de estas, iré sacando fotitos de cada plato e iré actualizando esta entrada, para que no se quede tan solita.

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Fondue de queso

Cuando estaba de Erasmus en Venecia, me fui de viaje unos días a Lausanne, en Suiza. Allá, la chica que habíamos ido a visitar nos hizo de guía turística. Hasta nos llevó a Gruyère y fuimos a la fábrica del queso Gruyère. Recuerdo que a la entrada nos dieron una tabla con tres quesos de diferente curación y te los ibas comiendo a lo largo del recorrido. Además, la visita nos salió gratis porque el padre de esta chica trabajaba ahí. Otro día nos llevó a una cabaña en la que había un restaurante que se especializaba en fondues de queso. Aquella era mi etapa anterior al singlutenismo, así que pude comer todo el pan que me dio la gana. El detalle que más me gustó (además de lo impresionantemente rica que estaba la fondue) fue que ofrecían papas hechas a la leña, en una chimenea que tenían ahí, y te las traían en una bolsita de tela. Cada papa era muy chiquita y se podía comer de un bocado, y venía con su piel y todo.

1 Salchichas

La fondue caserísima, y más aún si es sin gluten, es algo que requiere bastante trabajo, aunque no tanto por la fondue en sí como por aquello con lo que se come: pan. La gracia de todo esto (además de comer queso a lo bestia) es tener varios tipos de panes. En mi casa nunca se ha acostumbrado a comer con papas como en Suiza, sino que la comemos con salchichas, aceitunas y endivias (así, más rapidito y de andar por casa). Y como toda comida que requiere bastante trabajo y, sobre todo, calma para su consumición, en casa siempre ha sido una comida de ocasiones especiales. Las fiestas navideñas son muy propicias para lo de las comidas especiales. Se hacen cosas muy elaboradas y prácticamente siempre se cae en el gravísimo error de elegir un menú que se prepara a última hora. En el caso de la fondue, sí, hay que prepararla a última hora y casi se podría decir que mientras se consume se sigue preparando. Bueno, tanto no, pero se mantiene el calorcito. Lo ideal es hacerla en una fuente de barro, pero si la cocina de inducción no lo permite, se puede hacer en una olla normal antiadherente y después pasarla a la de barro, previamente calentada. O si se está muy en familia y no importan tanto las apariencias, se pone en la olla en la que se prepare y listo. Es importante tener un calentador de fondue para que mientras se va comiendo mantenga la temperatura, pero hay que vigilar que no aumente demasiado: la fondue debe ser bastante espesa, y si se calienta mucho se queda muy líquida y el queso se resbala de los bocados.

2 Panes

Vamos con el pan, para empezar. Lo ideal, como decía, es elegir dos o tres diferentes, que aporten algo de variedad al asunto. El año pasado, para mi cumple, los compramos hechos y fue un gran error: uno crudo y los otros dos, duros. Esta vez, para Año Nuevo, el tema quedó en mis manos. Elegí tres panes: el pan rápido en Pirex de Famalap, las chapatinas de Celiaquines, y el pan baulero de Pikerita. Dado que una semana antes, para Nochebuena, había dedicado todo un día a cocinar y me había salido todo mal, decidí esta vez preparar las cosas con mucho tiempo de antelación y tener un plan B disponible (es decir, los negocios abiertos). He de decir que el único pan que me salió mal porque se quedó un poco crudo fue el de Famalap. Si tuviera que volver a hacer estos panes, elegiría de nuevo los mismos, pero en lugar del de Pirex de Famalap, haría el de pan baulero en pirex, también de Famalap, que me da la impresión de que tiene menos gusto a singluten. Las chapatinas de Celiaquines quedaron a la altura de su fama: deliciosas. El pan baulero de Pikerita, como le varié una de las harinas (porque no tenía), necesitó más harina y, aunque leudó bien, más bien a lo ancho, ya que no tenía el molde de baguettes. En cualquier caso, quedó muy, muy rico, así que creo que es un acierto seguro para la fondue. Quizás le pondría semillas de algo para tener una diversidad mayor. Finalmente los que comimos fueron estos dos últimos.

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