Donetes sin gluten

Salados y dulcesLa he encontrado. Es ella. La compañera de piso perfecta. Viene con tres niñas y un marido, pero a mí me da igual. “Cuantos más mejor”, se dice, ¿no? Es divertida, cariñosa, una chica de recursos, y viene con todas las chiches de cocina. Es la Barbie complementos ideal, y yo me la he pedido para Navidad. Además, tiene unas manos angelicales que convierten en arte culinario todo aquello que pasa por ellas. Es rosita, pero con gusto. Trae el Photoshop instalado y muchas ideas en la cabecita para explotarlo. Además, si me la regalan estas fiestas, la tendré conmigo para mi cumple, que es en febrero, y me preparará una de esas maravillosas fiestas.

Sí, es ella: Sandra. La dueña y maestra del genial blog Tartas sin gluten. Gracias a ella (y a Lupe, que me asesoró en el último momento) hice mis primeros cakepops. Cuando se venga a vivir conmigo, por fin probaré las auténticas torrijas (no, en mi casa jamás se han comido). Incluso me atrevería a decir que, si los hace ella, soy capaz de llegar a probar los macarons: esos dulces hiper-pijos a los que les he declarado la guerra por intentar ser alfajores. Sus galletas de jengibre ya están en mi lista de pendientes para estas Navidades. Y, por supuesto, me dan ganas de llorar cada vez que veo alguna de sus creaciones con fondant o alguna de sus fiestas temáticas.

Y sí, Sandra: te declaro culpable de que me comprara la donutera. Es culpa tuya y nada más que tuya. Pero en fin, ya que la tengo… vamos a sacarle provecho. La que traigo hoy es, claro, una receta suya, aunque versionada doblemente: por falta de ingredientes y por falta de memoria. La receta es igual, sólo que en lugar de ponerle mantequilla le puse queso tipo Philadelphia (no light), recordando mis cupcakes de queso. De esta forma quedan muy tiernitos y suaves, y muy ligeros. Y, además, al principio me olvidé de ponerle azúcar, así que a mitad del “horneado” me tocó poner azúcar, volver a batir, y terminar con las tandas. Eso sí: ¡qué gran descubrimiento!

Antes de que veamos al detalle la receta, sólo tengo un mensaje más para mi querida futura compañera de piso: no olvides traer esa preciosidad de Kitchen Aid que tienes. Sigue leyendo

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